El mundo de la imaginación es un basto imperio de reductos de nuestra mente que nos llena y complementa como personas. Nuestra existencia sin imaginación se vería absolutamente vacía y llana, sin sobresaltos, sin alegrías, pero sobre todo, no sería vida.
Vivir es imaginar. Imaginar es vivir. Loca tautología. Pero el absurdo no es más que vivir sin ataduras, pero no por ello menos vida. A veces los problemas son el encanto de la vida, y sin ellos no habría como imaginar nada. Pero imaginar es algo más: es creer que hay algo porque vivir. Entonces todo se resume en ello: en nuestra loca tautología. Vivir es imaginar. Imaginar es vivir.