Sí, sí, ya sé que es el título de un libro, pero también el nombre de un pensamiento que me ronda por la mente estos últimos días.... La idea de amar está en nosotros desde antes de nacer, como un sentimiento filial y al morir, normalmente está representado por el cariño casi locura por los hijos, aunque estos precisamente no sean santos de la devoción de la sociedad, pero no sin pasar antes por las deliciosas brumas del Amor, de la rutilante embobación por otro ser y la atracción idealista.
¡Ah! ¡Dioses, gracias por este demonio! El Amor es un demonio fascinante que nos posee, un exorcista que no puede ser exorcisado bajo ningún método, porque ya ha hecho en nuestro corazón un exorcismo a nuestros odios y temores, para que nos abandonemos a sus dulces brazos y nos apeguemos a su pecho lleno de profundos sentimientos, y alberguemos en nuestra alma la íntima esperanza de ser queridos, tal vez por alguien que no conocemos, tal vez por un ser inexistente, pero importante para nuestras vidas para nuestros sueños, para nuestros anhelos... ¡Gracias, gracias por existir bendito Amor!
No hay comentarios:
Publicar un comentario